Dermatol Rev Mex. 2026; 70 (3): 438-441. https://doi.org/10.24245/dermatolrevmex.v70i3.11224
Andrea Sánchez Rodríguez,1 Abraham Alfaro Sánchez,1 Alexandro Bonifaz2
1 Servicio de Dermatología, Clínica Hospital Constitución, ISSSTE, Monterrey, Nuevo León, México.
2 Servicio de Dermatología, Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, Ciudad de México.

Gustav Klimt (1862-1918) nació en Baumgarten, Austria. Su padre, grabador de oro, fue su primera influencia artística y marcó de manera decisiva el uso posterior de elementos dorados en su obra. Klimt se formó en la Escuela de Artes y Oficios de Viena, donde inicialmente se dedicó al arte decorativo junto con su hermano Ernst, cuya muerte prematura representó un punto de inflexión en la trayectoria artística de Gustav, favoreciendo una transición hacia un lenguaje más personal, vinculado con el simbolismo y el impresionismo, así como con el uso distintivo de incrustaciones de pan de oro.1
Fue fundador y principal exponente del controvertido movimiento artístico conocido como la Secesión de Viena, la versión austriaca del art nouveau o modernismo, cuyo objetivo era romper con el academismo imperante, estilo con reglas y cánones muy establecidos por las academias de arte, en especial la francesa del siglo XIX, que mantenía la tradición clásica, con técnica depurada y manifestación de la belleza idealizada. A partir del decenio de 1890, su carrera artística se vio notablemente influenciada por Emilie Flöge, su pareja más significativa, quien fue musa y figura recurrente en varias de sus obras.2
La producción artística de Klimt se caracterizó por la representación simbólica de distintos momentos de la vida, así como por una abundancia de retratos femeninos en los que destacan la sensualidad y el deseo, expresados mediante líneas curvas, una ornamentación exuberante y ambientes oníricos cargados de elementos simbólicos. El uso del pan de oro, inspirado en el arte bizantino y gótico, es una constante en muchas de sus obras más emblemáticas; esto le trajo en su momento una gran crítica, pues esta técnica era limitada a las manifestaciones eclesiásticas, por lo que los críticos lo consideraron un arte atrevido y fuera de tiempo.
Entre sus creaciones más destacadas están Retrato de Adele Bloch-Bauer I (llamada también la dama de oro) y El friso de Stoclet, compuesto por La expectación, El árbol de la vida y La satisfacción, también conocida como El abrazo.2 Sin embargo, su pintura más icónica que hace destacar su obra es El beso. A pesar de lo que ahora representa una obra cálida y romántica, curiosamente Klimt la realizó durante una terrible crisis emocional, por lo que en un inicio sus propios profesores la consideraron pervertida y pornográfica. Hoy es icono mundial e, incluso, formó parte de una colección de monedas que mostraban al reverso la figura del pintor en su estudio.
Retrato de una dama (1916-1917) es una pintura al óleo sobre lienzo de 68 x 55 cm, actualmente resguardada en la Galería de Arte Moderno Ricci Oddi, en Piacenza, Italia (Figura 1).3,4 En esta obra, Klimt adopta un lenguaje pictórico más emocional y directo, prescindiendo de las incrustaciones de oro, lo que refleja la influencia del expresionismo durante sus últimos años.3
Esta pintura puede considerarse una de las más enigmáticas del autor por dos razones fundamentales. En primer lugar, se ha demostrado mediante estudios radiográficos que el retrato fue pintado sobre una obra anterior del mismo modelo, realizada alrededor de 1910 (moda muy particular entre los pintores pobres, que solían reutilizar las obras que no consideraban buenas).3 Se cree que se trató de una joven vienesa de la que Klimt se enamoró intensamente y cuya muerte lo afectó profundamente, motivo por el que habría decidido cubrir el retrato original en un intento simbólico de olvido.1 Sin embargo, conservó el rostro y la mirada, elementos que confieren a la obra una intensidad psicológica particular, como si la esencia de la modelo persistiera a pesar de querer ocultarla.3
Otro dato de esta obra es que fue robada en 1997 y reapareció misteriosamente 23 años después, abandonada en el exterior de la galería; hasta hoy permanecen desconocidas las circunstancias exactas de su desaparición y recuperación.4
En Retrato de una dama, Klimt representa a una joven de perfil, aunque con la mirada dirigida hacia el espectador, creando una línea serpenteante característica del art nouveau. El fondo, de tonalidades verdosas y azules, sugiere un paisaje onírico y melancólico. La composición, íntima y silenciosa, se sostiene en un contraste entre la vibración cromática del vestido, compuesto por colores y patrones que evocan un efecto caleidoscópico y la serenidad de su rostro, elemento que hipnotiza al observador, con una mirada introspectiva y vulnerable que captura la compleja fragilidad de las emociones humanas.5 Destaca, particularmente, el enrojecimiento en las mejillas, recurso pictórico que puede asociarse con una intención emocional (rubor, timidez, vitalidad) y con una representación realista del color facial, que evoca diversos diagnósticos diferenciales asociados con el eritema en alas de mariposa.
Madre e hijo forma parte de Las tres edades de la mujer (Figura 2). La obra completa mide 180 x 180 cm; el detalle de Madre e hijo ocupa el centro de la pintura con un espacio significativo. Las tres edades de la mujer, una de las obras más significativas de Klimt, fue creada en 1905 sobre lienzo al óleo con pintura dorada metalizada, en lo que se considera la época dorada de Klimt. Se localiza en el Museo Nacional de Arte Moderno de Roma.6
Este cuadro fue la primera pintura al óleo a gran escala creada por el artista. Muestra tres figuras femeninas. Se dice que la infancia, la maternidad y la vejez son los tres periodos principales de la vida de una mujer. Sin embargo, la parte Madre e hijo (fracción recortada) de la obra maestra evoca sentimientos de ternura acerca de la maternidad. Esta pintura fue hecha bajo la influencia del japonismo (por la exposición mundial de 1898 en París, que influyó en muchos pintores), en el que se resaltan las expresiones faciales y el lenguaje corporal.6
Esta obra refleja la cara roja en la madre y en la hija que, sin duda, se trata de un simple reflejo de una eritrosis, muy común en la gente de tez blanca o sajona.
El eritema facial suele ser consecuencia de una vasodilatación cutánea transitoria y fisiológica, relacionada con emociones, estímulos ambientales o mecanismos de termorregulación.7 En las obras comentadas el enrojecimiento de las mejillas probablemente corresponde a una eritrosis propia de individuos de piel clara, detonada por factores como vergüenza, calor, frío, exposición solar o predisposición genética, como sugiere la escena de Madre e hija. Sin embargo, cuando el eritema es persistente o adopta una distribución malar, resulta importante considerar algunos diagnósticos diferenciales frecuentes en la práctica dermatológica: rosácea, dermatitis seborreica, dermatitis atópica (especialmente en lactantes) o, incluso, tiña facial, afecciones que pueden simularse entre sí. En casos específicos, también puede plantearse el eritema malar clásico del lupus cutáneo agudo, característico por su distribución en alas de mariposa.8,9,10
De esta manera, el delicado enrojecimiento plasmado por Klimt trasciende lo meramente estético y adquiere una dimensión interpretativa en dermatología, recordándonos que la piel, al igual que el arte, comunica y revela, y que su lectura adecuada requiere una mirada clínica entrenada y sensible.

REFERENCIAS
1. Historia National Geographic. Gustav Klimt, el artista que pintaba oro. Historiang.nationalgeographic.com.es. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/gustav-klimt-artista-que-pintaba-oro_16972
2. BBC Mundo. Gustav Klimt: la historia del pintor simbolista austríaco. Bbc.com. https://www.bbc.com/mundo/noticias-50752536
3. Natter TG. Gustav Klimt: The complete paintings. Köln: Taschen; 2017.
4. Martin G. Klimt’s portrait of a lady, once the most famous stolen painting in the world, goes on exhibition in Rome. Forbes.com. https://www.forbes.com/sites/guymartin/2021/10/31/klimts-portrait-of-a-lady-once-the-most-famous-stolen-painting-in-the-world-goes-on-exhibition-in-rome/
5. Google Arts & Culture. Portrait of a Lady. Artsandculture.google.com. https://artsandculture.google.com/story/portrait-of-a-lady-belvedere/HwVBbygjxNlhKw?hl=en
6. https://iklimt.com/gustav-klimt-mother-and-child/
7. Griffiths C, Barker J, Bleiker T, et al, editors. Rook’s textbook of dermatology. 10th ed. UK: Wiley; 2024; 4.
8. Bolognia JL, Schaffer JV, Cerroni L, editors. Dermatology. 5th ed. UK: Elsevier; 2024.
9. Pegalajar-García M, Sevilla-Linares A, Santos-Briz A. Rash malar en alas de mariposa: no todo es lupus. Actas Dermo-Sifiliográficas 2025; 116 (4): 425-426. https://doi.org/10.1016/j.ad.2023.08.023
10. Bonifaz TA. Micología médica básica. 6ª ed. México: McGraw-Hill Interamericana; 2020.
Este artículo debe citarse como: Sánchez-Rodríguez A, Alfaro-Sánchez A, Bonifaz A. Retrato de una dama y Madre e hija de Klimt. Ejemplo de caras rojas. Dermatol Rev Mex 2026; 70 (3): 438-441.

