Dermatol Rev Mex. 2026; 70 (5): 732-736. https://doi.org/10.24245/dermatolrevmex.v70i5.11427
Génesis Jailin Mijares Medina,1 Sandra Carlina Vivas Toro2
1 Médico residente de segundo año de posgrado de dermatología.
2 Médico internista-dermatóloga.
Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera, Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela.
ANTECEDENTES
La historia de Esaú en el libro de Génesis representa uno de los registros biográficos más antiguos de una variante fenotípica dermatológica humana. Detalla el nacimiento de un recién nacido “todo rojo y cubierto de pelo, como si llevara un abrigo”, características compatibles con el fenotipo pelirrojo y la hipertricosis (Génesis 25:24-34). Estas descripciones no sólo definieron la identidad del personaje, sino que sentaron las bases para que, siglos después, el arte barroco documentara con precisión semiológica estas variaciones en un contexto de gemelaridad dicigótica, donde hermanos de un mismo parto manifiestan rasgos pilosos y pigmentarios opuestos, lo que representa una observación clínica premoderna de gran valor. La importancia médica de este análisis correlaciona la iconografía clásica y los polimorfismos del gen MC1R, lo que permite interpretar el arte como un registro fidedigno de la diversidad genética humana antes del advenimiento de la biología molecular.
El arte barroco, caracterizado por un realismo crudo y el uso del tenebrismo,1,2 encontró en la historia de Esaú y Jacob el escenario ideal para explorar la diversidad genética humana por medio de artistas influyentes de la pintura barroca como Matthias Stom (c. 1600-1650), pintor de origen holandés, considerado uno de los más destacados seguidores del tenebrismo caravaggista, quien desarrolló su carrera en Italia, especialmente en Roma, Nápoles y Sicilia. Su estilo se distingue por el uso de una paleta cromática cálida, dominada por rojos y ocres. Fue un maestro en el uso de la luz artificial, por lo que en sus múltiples versiones del encuentro de Esaú y Jacob utiliza la iluminación dramática para destacar el fenotipo pelirrojo de Esaú.
Gioacchino Assereto (1600-1649), nacido en Genova, Italia, es considerado el máximo exponente del naturalismo genovés. José de Ribera (1591-1652) destaca por su capacidad para capturar la importancia del tacto en la narrativa pictórica, en la que la piel es la protagonista del engaño sensorial, con lo que logra una atmósfera de tensión en medio de un conflicto dramático utilizando la textura de las pieles de cabra para representar la hipertricosis característica de Esaú.3
Es así como lograron capturar con precisión semiológica estas variantes dermatológicas siglos antes del advenimiento de la genética molecular.
DISCUSIÓN
Esaú vende su primogenitura a Jacob (o El plato de lentejas) [Esau sells his birthright to Jacob o The lentil dish] es una pintura al óleo sobre lienzo con dimensiones de 96 x 117 cm, que forma parte de la colección de Matthias Stom, una de sus versiones subastada en Dorotheum, Viena. La escena está basada en el libro de Génesis, momento en que Esaú vende su primogenitura. Figura 1
Stom era un maestro del realismo y, al examinar su pintura, vemos que Esaú tiene el pelo de un color naranja cobrizo muy intenso, muy diferente al castaño de Jacob. Mediante claroscuro utiliza la luz de la vela para acentuar el fenotipo pelirrojo. Esta diferencia fenotípica sugiere un embarazo de gemelos dicigóticos, donde la segregación independiente de los alelos permitió que Esaú heredara variantes en el receptor de melanocortina 1 (MC1R), mientras que Jacob conservó una síntesis predominante de eumelanina. La obra de Matthias Stom, mediante el arte barroco, capturó la genética humana siglos antes de que se descubriera el ADN. Esaú, también conocido por el nombre Edom, que significa rojo en hebreo, destaca como el primer registro de un individuo con variantes en el receptor de melanocortina 1.4
A diferencia de la idealización barroca de Stom, Gioacchino Assereto representa a Esaú con el pelo y la barba de color rojo cobrizo. Mediante una técnica de empaste resalta el vello terminal en los antebrazos que contrasta con la piel blanca (Figura 2). Además, la piel de la cara y los brazos se ve eritematosa, típica de un individuo con poca concentración de eumelanina y sensibilidad actínica frente a la exposición solar, lo que refleja su naturaleza de hombre de campo y cazador.5

José de Ribera (1591-1652), pintor español barroco, proporciona una correlación visual exacta en su obra Isaac y Jacob (c. 1637) y representa el momento del engaño para obtener la bendición. El protagonista de Ribera es Jacob, quien se ha cubierto las manos con piel de cabra imitando a su peludo hermano mayor Esaú para engañar a su padre Isaac, viejo y ciego desde su lecho de muerte. En la pintura se ve la madre de Jacob, Rebeca, quien observa con ansiedad, cómplice del plan, después de haber preparado una comida de carne de cabra que se encuentra sobre una mesa detrás de ellos. Figura 3

La historia narra que Jacob le dijo a su madre: “Pero mi hermano Esaú tiene mucho vello, y yo no”, por lo que Rebeca le puso pieles de cabritos sobre las manos y la parte del cuello que no tenía pelo. Entonces Isaac no lo reconoció, porque sus manos estaban cubiertas de pelo como las manos de su hermano Esaú, así que lo bendijo. De este modo, Ribera plasma lo que sugiere una causa compatible con la hipertricosis, que se define como el crecimiento excesivo de pelo en cantidad, grosor o longitud en áreas del cuerpo donde normalmente no crece o lo hace de forma mínima; se clasifica según su distribución (universal o localizada) y su origen (congénita o adquirida). La variante congénita es una genodermatosis extremadamente rara que suele manifestarse desde el nacimiento; cubre la superficie corporal con un vello fino y sedoso que persiste a lo largo de la vida.6
La importancia de este rasgo permite el engaño de Isaac, quien confunde la piel de un caprino con la condición fenotípica de su hijo, lo que subraya el realismo con el que se percibían estas variaciones pilosas en el siglo XVII, ejemplificado en el arte barroco.
CONCLUSIONES
El arte barroco funciona como un espejo de la diversidad genética humana. La figura de Esaú en el arte es no sólo una alegoría de la primogenitura perdida, sino un registro fidedigno de un fenotipo dermatológico específico que hoy entendemos en términos moleculares. La integración de la narrativa bíblica con la iconografía pictórica y la dermatología moderna demuestra que el ojo del artista, al igual que el del clínico, es capaz de diagnosticar la esencia humana a través de la piel.
DECLARACIONES
Conflictos de interés
No se reportan conflictos de interés.
Uso de IA
No se reporta uso de IA.
REFERENCIAS
1. Sierra Valentí X. Medicina y enfermedad en el arte barroco. Actas Dermosifiliogr 2007; 98 (8): 570-4.
2. Álvaro LC. Lo neurológico y médico en la pintura barroca. Neurosci Hist 2017; 5 (1): 26-37.
3. Tovar-García A. Del lienzo a la piel: análisis dermatológico de Job en el arte de Ribera. Dermatol Rev Mex 2025; 69 (6): 894-7. https://doi.org/10.24245/dermatolrevmex.v69i6.10850
4. Guermazi D, Saliba E. The genetics and evolution of human pigmentation. Biology 2025; 14 (8): 1026. https://doi.org/10.3390/biology14081026
5. Maarfi F, Cherkaoui M, Afreen S, Khan MY. Blocking ASIP to protect MC1R signaling and mitigate melanoma risk: An in silico study. Pharmaceuticals (Basel) 2026; 19 (1): 114. https://doi.org/10.3390/ph19010114
6. Redmond LC, Higgins CA. Not quite naked: the bare necessities of human body hair evolution. Br J Dermatol 2026; 194 (2): 205-12. https://doi.org/10.1093/bjd/ljaf395
ORCID
https://orcid.org/0009-0006-1336-5342
https://orcid.org/0000-0003-2503-0532
Recibido: febrero 2026
Aceptado: abril 2026
Este artículo debe citarse como: Mijares-Medina GJ, Vivas-Toro SC. Del libro de Génesis al gen MC1R: análisis dermatológico del fenotipo de Esaú en el arte barroco. Dermatol Rev Mex 2026; 70 (5): 732-736.


